Inicialmente, el EVP se centraba en definir el equilibrio entre las recompensas tangibles, como el salario y los beneficios, y las recompensas intangibles, como la cultura de la empresa y el desarrollo profesional. A medida que el panorama laboral evolucionaba, también lo hizo el EVP, convirtiéndose en una herramienta poderosa que no solo atrae, sino que también retiene al mejor talento.
Nos vamos para los 90’s
La década de los 90 fue testigo de cambios fundamentales en cómo las organizaciones abordaban la gestión del talento. Mientras que el enfoque, antes estaba en atraer candidatos a través de paquetes salariales competitivos, se hizo evidente que las necesidades de los empleados eran mucho más complejas. La introducción del concepto EVP permitió a las empresas identificar y comunicar los aspectos que realmente importaban a sus colaboradores, tales como la oportunidad de crecimiento, un ambiente de trabajo saludable y una misión empresarial alineada con sus valores personales.
A lo largo de los años, ¡el EVP ha pasado de ser un concepto novedoso a una necesidad estratégica! Las empresas comenzaron a ver el EVP no solo como un factor de atracción, sino como un elemento crucial para la retención de talento en un mercado cada vez más competitivo. Este cambio fue impulsado por la creciente globalización y la diversificación de la fuerza laboral, que llevaron a las empresas a adoptar un enfoque más integral en la manera de valorar a sus empleados.
De la compensación a la cultura
Con la evolución de la Propuesta de Valor al Empleado hacia un concepto más holístico, que encapsula todo lo que un empleador ofrece a sus empleados a cambio de sus habilidades, capacidades y experiencias. Se hizo evidente que un EVP fuerte podía diferenciar a una empresa en un mercado competitivo, creando una razón convincente para que los empleados eligieran una empresa sobre otra.
Mientras que en el pasado los empleados buscaban estabilidad y seguridad financiera, las generaciones actuales valoran la flexibilidad, el desarrollo personal y un propósito claro en su trabajo. Este cambio ha obligado a las empresas a repensar cómo diseñan y comunican su EVP, ¡asegurando así, estar en sintonía con lo que sus empleados realmente valoran y esperan de su entorno laboral!
Además, el enfoque en la cultura organizacional como parte del EVP ha ganado un protagonismo indiscutible. La cultura de una empresa no solo define cómo se hacen las cosas, sino también cómo se sienten los empleados dentro de la organización. Un Employer Value Proposition que resalte una cultura inclusiva, innovadora y orientada al bienestar puede ser la clave para atraer a profesionales que buscan más que un empleo: ¡donde puedan encontrar un lugar en el que puedan desarrollarse integralmente!
Las expectativas de los Millennials y Generación Z
Avanzando hasta hoy, la importancia de un EVP bien elaborado, ¡nunca ha sido mayor! Los Millennials y la Generación Z han ingresado al mercado laboral con un conjunto de expectativas diferente en comparación con las generaciones anteriores. Valoran el equilibrio entre la vida laboral y personal, las oportunidades de crecimiento personal y un sentido de propósito en su trabajo.
Estas generaciones no solo buscan un trabajo; buscan un lugar donde puedan crecer, tener un impacto y sentirse valorados. Para ellos, el Employer Value Proposition no es solo un beneficio, es un factor decisivo.
Los Millennials, quienes crecieron en un mundo digitalizado y con acceso a una cantidad ilimitada de información, tienen una perspectiva única sobre el trabajo. Para ellos, el trabajo no es solo un medio para obtener ingresos, sino una extensión de su identidad personal. Buscan organizaciones que no solo ofrezcan salarios competitivos, sino que también apoyen su desarrollo personal y profesional, respeten su tiempo personal y promuevan un entorno de trabajo inclusivo y diverso.
Por otro lado, la Generación Z, nacida y criada en la era de la tecnología avanzada, valora la transparencia, la autenticidad y la responsabilidad social de las empresas. Son una generación que espera que sus empleadores no solo hablen de valores, sino que también los practiquen. Esto significa que un EVP efectivo debe reflejar un compromiso genuino con causas sociales, sostenibilidad y un entorno de trabajo ético y respetuoso. Para ellos, su trabajo es una plataforma desde la que pueden contribuir al cambio social.
¡La clave para atraer a estas generaciones radica en comprender y atender sus necesidades y expectativas! Un EVP que ignore estas diferencias generacionales está destinado al fracaso. Por lo tanto, es fundamental que las empresas realicen investigaciones internas para comprender lo que realmente valoran sus empleados más jóvenes y adapten su Employer Value Proposition en consecuencia. Esto no solo ayudará a atraer a los mejores talentos, sino que también garantizará su lealtad y compromiso a largo plazo.
¡Que suene y resuene!
Para atraer y retener talento de Millennials y Generación Z, las empresas deben evaluar cuidadosamente lo que ofrecen y cómo se alinea con los valores de estas generaciones. Comience realizando encuestas y grupos focales para entender qué valoran más sus empleados. ¿Es la flexibilidad, el desarrollo profesional, la responsabilidad social o el reconocimiento? Una vez que tenga esta información, puede adaptar su EVP para reflejar estas prioridades.
Recuerde, un EVP exitoso es aquel que resuena no solo con los posibles contratados, sino también con los empleados actuales, asegurando que su fuerza laboral se sienta comprometida y motivada.
A menudo, los líderes empresariales tienen una visión diferente de lo que creen que es importante para sus empleados en comparación con lo que los empleados realmente valoran. Este desajuste puede corregirse a través de un diálogo abierto y honesto, donde se escuchen las preocupaciones y deseos de los empleados. Una vez recopilada esta información, el siguiente paso es traducir esos hallazgos en un Employer Value Proposition tangible y medible. Por ejemplo, si la flexibilidad es un valor central para sus empleados, considere la implementación de políticas de trabajo remoto o horarios flexibles. Si el desarrollo profesional es una prioridad, invierta en programas de capacitación y mentoría que ayuden a sus empleados a alcanzar sus metas. La clave está en ser auténtico y cumplir con lo que se promete.
¿Y cómo sé que funciona?
Un EVP bien definido ofrece numerosos beneficios para las empresas. Ayuda a atraer al mejor talento al diferenciar a su empresa de los competidores, aumenta el compromiso de los empleados al alinear los valores de la empresa con las expectativas de los empleados y reduce la rotación al crear un fuerte sentido de lealtad. Además, un Employer Value Proposition sólido puede mejorar la reputación de su empresa en el mercado, facilitando la atracción y retención del mejor talento.
Sumado a esto, una óptima Propuesta de Valor al Empleado contribuye a la creación de una cultura organizacional positiva y unificada, donde los empleados se sienten valorados y comprometidos. Cuando los empleados perciben que su empresa se preocupa genuinamente por su bienestar y desarrollo, están más dispuestos a ir más allá en su trabajo, lo que se traduce en una mayor productividad y una menor rotación.
Y como si fuera poco, un EVP efectivo puede transformar a los empleados en embajadores de la marca, promoviendo la empresa como un lugar deseado para trabajar tanto en sus redes personales como en sus interacciones profesionales. Esto no solo refuerza la marca empleadora, sino que también facilita la atracción de talento de alta calidad a través del boca a boca y las recomendaciones.
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